martes, 20 de marzo de 2012
Deja que cuente las veces
Roberto hacía el amor con su mujer tres veces y media a la semana, y se sentía satisfecho. Quién sabe por qué, pero sus coitos semanales siempre daban esa media. Normalmente, aunque en absoluto invariablemente, hacian el amor cada dos noches. Pero en algunas ocasiones Roberto había hecho el amor con su mujer siete noches seguidas; las siete noches siguientes, pues, no hacían el amor, o quizá solo una vez, en cuyo caso la semana siguiente harían el amor dos veces, y cuatro la siguiente; o quizá solo tres veces, en cuyo caso la semana siguiente harían el amor cuatro veces, y sólo dos la siguiente, o quizá solo una vez... y así sucesivamente. Roberto no sabía por qué , pero las veces que hacían el amor siempre arrojaban tal promedio. Al parecer era invariable. Ocasionalmente - ¿tenía algo extraño?- Roberto se sorprendía deseando que la semana tuviera sólo seis días, u ocho, para que tales cálculos (que, en esencia, resultaban siempre anodinamente satisfactorios) le fueran más faciles de hacer.
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