martes, 20 de marzo de 2012
Deja que cuente las veces
Roberto hacía el amor con su mujer tres veces y media a la semana, y se sentía satisfecho. Quién sabe por qué, pero sus coitos semanales siempre daban esa media. Normalmente, aunque en absoluto invariablemente, hacian el amor cada dos noches. Pero en algunas ocasiones Roberto había hecho el amor con su mujer siete noches seguidas; las siete noches siguientes, pues, no hacían el amor, o quizá solo una vez, en cuyo caso la semana siguiente harían el amor dos veces, y cuatro la siguiente; o quizá solo tres veces, en cuyo caso la semana siguiente harían el amor cuatro veces, y sólo dos la siguiente, o quizá solo una vez... y así sucesivamente. Roberto no sabía por qué , pero las veces que hacían el amor siempre arrojaban tal promedio. Al parecer era invariable. Ocasionalmente - ¿tenía algo extraño?- Roberto se sorprendía deseando que la semana tuviera sólo seis días, u ocho, para que tales cálculos (que, en esencia, resultaban siempre anodinamente satisfactorios) le fueran más faciles de hacer.
martes, 13 de marzo de 2012
¿Morir? Ya no me acuerdo. (Al diablo le pagan con su misma moneda y demás trabajadores jodidos).
¿Qué era morir? Ya no me acuerdo. Yo, ferviente diablo, rey de los infiernos que toda la eternidad lleva escuchando lamentos de aquellos que perecieron en lo más negro de sus vidas. ¿Qué era morir que ya no me causa placer ni odio? Ya no hay satisfacción en mi vida como no la hubo en aquellas almas que solía recibir. Las últimas hornadas de difuntos atraviesan las llamas del infierno con una mirada tan vacía como el reino de mi celestial colega. ¿Cómo estará él por allá arriba? Siempre tuve envidia de ese viejo barbudo; tan popular y tirano al mismo tiempo. Sin embargo soy yo el criticado, el evitado, el siempre maldito ángel caído. Ahora estamos en las mismas, ¿no, barbudo? Ya no hay alegría ni tristeza en las caras de las almas afortunadas que murieron y llamaron a las puertas de nuestras casas expresando sus gracias y disculpas. Ahora todos entran mecanizados y absortos, pensando que todo aquello que han creado es superior a este asqueroso y mundano mundo, posiblemente una nueva aplicación para Android. No sé tú, pero yo me marcho.
(El saber sólo ocupa el lugar que ha dejado la religión en la conciencia de los ignorantes).
(El saber sólo ocupa el lugar que ha dejado la religión en la conciencia de los ignorantes).
viernes, 9 de marzo de 2012
Poemilla electoral
Niños,
se me ha ocurrido,
un no sé si cuento o juego.
es el caso que vosotros
hacéis de españoles
y en esta cajita blanca
echais sobrecitos de colores
en urnas de paz blindadas.
Luego vendrán unos señores
con gafas negras,
de cantos altivos y manos alzadas
a quitaros la cajita
con el pretexto engañoso
de que os lo piden con urgencia
el mismo Dios y la patria.
entonces gritáis todos a una,
arrebatándoles de nuevo vuestra urna
de esperanza,
gritáis fuerte como os digo,
gritáis hasta perder la garganta
que no es esta la patria vuestra
y que ni Dios os engaña.
jueves, 8 de marzo de 2012
¿Ha donde hemos llegado?
¿Ha donde ha llegado el ser humano que no sabe que lo es? Ha llegado a ser una máquina imperfecta fabricada con engranajes lubricados de orgullo. A la pregunta "¿qué eres?" la mayoría de seres inertes contestaría con un asesinato de sí mismos. "Yo soy electricista", "yo camarógrafo", "yo, asesor financiero". Alcanzar un punto en el que uno ya no es lo que aprende, o lo que come o lo que siente y encuentra los pilares de su identidad incrustados en el trabajo, un mero trámite que nos mantiene despiertos a nuestro parecer y dormidos por gracia de ellos, es verdaderamente peligroso. ¿Suponemos entonces que alguien que estudió filosofía y trabaja en una recepción de hotel, o un repartidor de lotería que se ve arreglando bombillas no son lo que son, o no son lo que qusisieron ser y que así será para el resto de su vida? ¿Y los parados?, ¿no son? Es desalentador saber que hay 5 millones de personas que no son residiendo en el cachito de tierra en que yo vivo.
Imaginemos, aunque cueste hacerlo ante tamaña proeza, que en un arrebato de rabia e ira yo contestase "Soy rubio", o "soy despistado", o que "soy escritor" - aunque no me dedique a ello profesionalmente -. ¿Satisfaría esto la curiosidad del interesado?
Pensemos en nuestra labor como seres pensantes y cabilemos sobre nuestros logros y metas y si eso nos hace ser. No es escontrar trabajo, sino a sí mismo. Dejar de lado la tonta utilidad de nuestra existencia que nos mantiene maniatados y en posición fetal, racionando nuestra vida a golpe de tragaperra. No somos más que perros adiestrados que cobran el papel de ganado. Trabajamos porque tenemos que trabajar, nos casamos porque nos tenemos que casar, votamos porque tenemos que votar. No somos más que eso. Tontos útiles. Seamos, por una vez. Seamos.
Imaginemos, aunque cueste hacerlo ante tamaña proeza, que en un arrebato de rabia e ira yo contestase "Soy rubio", o "soy despistado", o que "soy escritor" - aunque no me dedique a ello profesionalmente -. ¿Satisfaría esto la curiosidad del interesado?
Pensemos en nuestra labor como seres pensantes y cabilemos sobre nuestros logros y metas y si eso nos hace ser. No es escontrar trabajo, sino a sí mismo. Dejar de lado la tonta utilidad de nuestra existencia que nos mantiene maniatados y en posición fetal, racionando nuestra vida a golpe de tragaperra. No somos más que perros adiestrados que cobran el papel de ganado. Trabajamos porque tenemos que trabajar, nos casamos porque nos tenemos que casar, votamos porque tenemos que votar. No somos más que eso. Tontos útiles. Seamos, por una vez. Seamos.
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