jueves, 1 de septiembre de 2011

Soneto a los niños del 15

A los que rasgáis desnudos el vientre de vuestra madre
a los que colmáis de virtudes a aquellos que os aman
a los que de ropa, pistolas o apuro no saben nada
a los que la suerte libre escoge para morir de hambre.

A los que no entienden de estados, reformas y calles
de vil esperanza, de plazas y gentes que claman
de las voces inconfundibles y rotas que emanan
el derecho callado y universal a indignarse.

Os digo pequeños que os levantéis cuando mayores
como vuestro padre y su pan bajo el brazo se alzaron
para que vuestro futuro disense con los angores

Criad y regad las plantas que los necios arrancaron
plantas de síes, noes, canciones libres y amores
sobre los que azotan aquello que los pobres sembraron.

Poder y no querer (algo trascendental nunca viene mal)

Capaz soy de entender las cosas de mil formas
pero atada a mi garganta se encuentra mi voluntad.
Si quisiera podria amar desvergonzadamente
pero si pudiera jamás lo haría.


Hablo verdades en mi cabeza confusa
y amo acariciarlas una a una
hasta su fuga por los orificios de mi mente.


Ya no canto sin guitarra, sin música y sin ruido
soy un alma compungida
buscando ayuda o consuelo en hombros ajenos.


Puedo pensar y querer existir
pero uno a uno he aceptado
los valores de mi país.